Mostrando entradas con la etiqueta Zombies. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zombies. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de junio de 2014

DE MADRID AL ZIELO 2, última batalla. Alfonso Zamora Llorente.



  
Este vallecano de 34 años, miembro de NOCTE, presidente y co-fundador de ESMATER y comercial de American Express  , compagina su trabajo y vida en familia con la coordinación de varias antologías, participa como escritor de relatos en otras recopilaciones y que, después de la saga "De Madrid al zielo", que concluye con la obra que tenemos entre manos y que es su segunda parte, está escribiendo su tercera novela, en esta ocasión dentro del género de terror.

Cuando Alfonso, el protagonista de esta historia, consigue huir junto a sus amigos y familiares de Madrid en una precipitada y accidentada huida, llegan a la ciudad de Alicante.
El castillo de Santa Bárbara será su destino, pues antes de salir de la capital se habían puesto en contacto con supervivientes del aquel lugar, siendo recibidos con una atmósfera enrarecida por el gobierno del fortín y la forma de actuar de sus habitantes.

Enfrentados a mil y una situación peligrosa,  e inmersos en más de una discusión, las sorpresas se irán sucediendo y los peligros irán incrementándose con el paso del tiempo, llegando a crear conflicto de intereses entre los dos grupos y originando una fractura difícil de salvar entre ambas facciones.

La solución esta en una pequeña isla, Tabarca, a 22 km de la costa, y que puede ser la salvación para todos ellos. En su arriesgado y peligroso peregrinar desde el castillo hasta la isla, los acontecimientos se multiplicarán, los peligros se harán más infernales y la muerte les perseguirá sin compasión. Y es allí, en la pequeña isla de Tabarca, donde el fin del mundo conocido tendrá un desenlace que cambiará para siempre la historia y su futuro.

Siguiendo las pautas de la primera parte, con un lenguaje cotidiano, de la calle, con un ritmo apropiado en cada momento y a  cada situación, seremos cómplices de acciones de tensión, amor y desconcierto. Viviremos esta posible realidad de la manera más encarecida, llegando  a congeniar con la mayoría de los personajes y  pudiendo odiar a alguno de ellos. Incluso con los dos perros Bitxo y Luna.

Figuras reales de personas normales que intentan sobrevivir al horror desencadenado y luchan por ello contra todo aquel ser que se ha levantado de la muerte y que solo busca saciar sus instintos, aunque detrás de todo ello existe algo más contra lo que tendrán que luchar tarde o temprano.

Sin decir mucho más  ya que si te ha gustado la primera parte por su originalidad, esta segunda te dejará un regusto igual cuando menos, dado que sigue una misma línea en todos sus aspectos para desencadenar en un gran final.

¿Un pero?, quizá la falta de extensión, la novela tiene 283 páginas, y hay muchos momentos de la narración en los que se podría haber sacado más jugo a la situación. Y también echo en falta algo más de explícita violencia y cruda batalla en momentos delicados del texto, en donde las situaciones límites ya no tienen vuelta atrás.

Aún así, es recomendada  de todas todas, pues los zombis, el miedo, el amor y la amistad se dan cita en este fin de saga espectacular.

  

sábado, 15 de marzo de 2014

Tom Z Stone. J.E. Álamo.



   En un mundo donde la sociedad está podrida e invadida de maldad, perversión y violencia, donde la humanidad se divide entre nacionalidades mezcladas y razas que coexisten en los albores del infierno, otra especie en alza molesta, cabrea y hace crecer el odio en gran parte de la población: Los reanimados.

   Y dentro de ellos, marcando un estilo propio y haciéndose insufrible para muchos, está Tom Z Stone. Un reanimado especial, distinto e imposible. Un detective privado al que una preciosa mujer le encarga un caso que, desde el primer momento, no parece claro. Las cosas se complicarán, correrá peligros y vivirá encuentros que rozarán los límites de la crueldad. De su mano conocremos personajes dispares, equidistantes y, a la vez, con muchas más cosas en común de las que a priori se nos presentan. Seremos capaces de reir con su sarcástica manera de vivir y afrontar cada momento, de asombrarnos con su habilidad lingüistica y su vocabulario barrio bajero, pero tambien sufriremos la agonía, el desquicie y la fatiga que supone ser alguien como él.

   Espléndidamente narrada con una primera persona cercana y usando distintas maneras de contar por que en la sociedad ha ocurrido lo que ha ocurrido, serás transportado de una historia a otra para encadenar situaciones, lugares y acciones, que poco a poco van encajando y dejan en el lector un sabor distinto en cada una de ellas.

   Excelente inicio para lo que parece una gran saga a la que no hay que perder de vista, pues seguro que Tom Z Stone no se quedará quieto.

   Recomendada por ser distinta, esta historia de zombis, reanimados o como quiera que se les denomine note dejará indiferente.

jueves, 13 de febrero de 2014

Zona catastrófica. Antonio Sánchez Vázquez.



   Y volvemos con los zombis.
   En esta ocasión nos adentraremos en Pozuelos de los Arroyos, un pequeño pueblo andaluz dedicado al campo y al cultivo de la religión, que no tiene otro fin que ver pasar los días regodeado en su tranquilidad.   Nosotros llegamos a él cuando la sequía más fuerte que se recuerda en años asola la localidad, llenando de ruegos y rezos los lamentos de los lugareños, pues la cosecha peligra.
   Cuando las oraciones de los feligreses parecen ser escuchadas en forma de lluvia, aparece tambien una extraña epidemia por las calles del pueblo y, poco a poco, la tormenta se agrava, tanto la meteorológica como la viral, haciendo de la villa un infierno. Con las salidas cerradas por diversas razones, los habitantes quedan atrapados en una pelicula de terror como no podrían haber imaginado nunca.
   Así, por decisión del destino, una doctora de cabecera llamada Francisca se verá inmersa en una vorágine de sucesos sin sentido que según van pasando los momentos se va volviendo cruel, despiada y sorprendente.  No estará sola, pues formará un grupo curioso con dos guardias civiles, un cura, una familia recién llegada al pueblo y un trío de periodistas que cubrían la amenaza atmosférica, y que tendrán que hacer frente a una multitud de situaciones bárbaras y despiadadas, emplearse de manera inhumana y atroz para defender sus vidas e intentar salvarse, dando un giro de 360º a las personalidades que tenían al princípio de todo el caos.
   De ritmo frenético y espacio temporal corto, todo ocurre en tres días, la lectura de esta magnífica e implacable narración te dejará momentos de estupefacto horror y odiosas sorpresas.
   Bastante recomendable ya que la historia, los personajes y el escenario te absorben desde el primer instante, aunque los pequeños fallos de edición se hacen notar llegando a resultar molestos. Aún así, si te gusta el miedo, los zombis y la casquería, este es tu libro.

lunes, 6 de enero de 2014

Ciudad Humana. Carlos J. Lluch




Hace muchísimo tiempo, debí asomarme por aquí para enfrentarme a la reseña que hoy he decidido aportar a nuestro humilde blog. De hecho, Chuppy, que ya la ha reseñado, lo hizo más tarde que un servidor, y sin embargo nos obsequió con su visión de la misma de la que, por cierto, salió muy satisfecho. 

La novela de la que os voy a hablar esta vez es Ciudad Humana, de Carlos J. Lluch. Un muchacho que desde que se atrevió a dar el paso y autopublicar su propia historia, está dando mucho que hablar en los círculos literarios por los que se mueve. Y leyéndolo como hicimos nosotros, entenderéis por qué. Pasemos primero por la sinopsis y tras eso, nos meteremos en harina. 

Sinopsis: Año 2040. Han pasado 25 años desde la aparición del primer brote zombi y casi 20 desde que el mundo quedó arrasado. En Cartagena, al sureste de España, han conseguido aislarse de los muertos vivientes y se ha instaurado una sociedad lo más parecida posible a la antigua civilización. Gonzalo Gutiérrez, hijo del hombre que hizo posible la supervivencia de la ciudad, se prepara para ser elegido oficialmente como presidente. Pero la paz no dura mucho. Asesinatos, atentados y el regreso de una de las peores lacras del mundo pretérito lo llevarán al límite, viéndose obligado a traspasar fronteras que jamás hubiera imaginado. ¿Estará dispuesto a sacrificarlo todo por la supervivencia de la ciudad?
 
He de reconocer que desde el primer momento, la novela me sorprendió. ¿Por qué? Porque en esa época, mis últimas lecturas habían sido todas del género Z (Tom Z. Stone, de Joe Álamo, El cuarto Jinete, de Víctor Blázquez, De Madrid al Zielo, de Alfonso Zamora) y pensaba que una nueva novela de dicha temática no me traería nada nuevo. Y me equivoqué de plano. La historia no solo guardaba una trama excepcional, sino que además, su contenido estaba mimado hasta el extremo, algo que agradecí de inmediato.
Si comenzamos con los personajes, es obligatorio hablar de los tres que encabezan el reparto del mismo: Gonzalo, Alejandro y Nacho; este último más conocido por “Sheriff King” debido a su atuendo diario, como un policía americano de los que vemos normalmente en las películas. Si habéis leído su sinopsis, el mundo ha sucumbido a un virus que ha exterminado la población y Cartagena es uno de los pocos reductos que quedan en pie y en los que se están acumulando los humanos para levantarse de sus cenizas y comenzar de cero. Tarea nada sencilla para el que está a punto de ser erigido como su presidente: Gonzalo.

Tanto el susodicho presidente, como sus dos compañeros de aventuras, están perfilados de una manera impecable y, como reza el título del libro que protagonizan, son verdaderamente humanos. Sus personalidades llenas de matices y de diferencias entre ellos, son las que nos brindan los mejores momentos de la narración, ya que sus puntos de vista harán que choquen en multitud de ocasiones a la hora de afrontar los diversos problemas que van apareciendo en el horizonte en una sociedad recién creada y que aún ha de asentarse y acostumbrarse a sus propias normas, esas que ellos mismos han creado.

A este elenco de principales, les acompañan otros secundarios que, sin ser de la relevancia de los primeros, sí que tienen su peso en medio de la trama y cargan parte de su pesos sobre sus hombros, sosteniendo más si cabe la relevancia de la misma. Entre ellos destaco a Alfy y a Charly, los Freak Brothers, que regentan una antigua tienda de cómics y son tratados en la historia como una especie de oráculo debido a su extenso conocimiento del mundo Freak y por tanto, de las historias ficticias de supervivencia entre zombies. Otro personaje que a mí me llamó mucho la atención, fue El Príncipe, un traficante que vive al margen de la ley y que tendrá su parte de importancia dentro de la novela. Tampoco me quiero olvidar de Sir Conroy, otro personaje de esos que te dejan huella y necesitas más de sus apariciones. Quizá llegados a este punto, debería admitir que lo malo que le puedo achacar a este grupo de personalidades es que no hayan sido más explotados en la novela, ya que sus líneas argumentales propias habrían dado para mucho más.

Añadir leyenda
Si tenemos que hablar de otro de los personajes principales, sin duda es Cartagena, o como se la conoce ahora: Ciudad Humana. Y la ciudad está muy bien elegida no sólo porque su autor sea de allí y la conozca a la perfección, sino que su emplazamiento natural al lado del Mar Mediterráneo y las siete colinas que la flanquean la hacen especial a la hora de defenderse de las hordas de no muertos, sin olvidar los muchos recursos naturales que tienen a su alcance. Durante la trama, Gonzalo cuenta que la ciudad fue defendida por sus propios habitantes, y la única que logró resistir ante la embestida del virus. Su padre, y verdadero fundador de la ciudad fue el que puso las bases de la misma, y la que consiguió levantarla de sus cimientos, y ahora Gonzalo es el que con su honestidad, su talante y su rapidez de reflejos la ha mantenido constante en el tiempo. Pero claro, los costes de una civilización se ven pronto reclamados por sus propios habitantes, muchos de ellos afincados desde los inicios, otros refugiados desde hace poco tiempo. Porque Ciudad Humana no solo está formada por antiguos habitantes, sino que además está abierta a todos aquellos que van llegando del exterior y que, por cosas del azar, suelen ser los que más quebraderos de cabeza les dan a sus líderes. 
 
Otro aspecto que me gusta de la trama es lo bien que su autor ha barajado os distintos aspectos que deberían ser importantes en una ciudad recién levantada de un apocalipsis de esta envergadura. En la historia podemos ver varios capítulos en los que se tratan los temas relacionados con la educación, la sanidad, la seguridad (encarnados por los Z-Men, el cuerpo especializado en estos menesteres)… y la política. Porque sí amigos, durante un pequeño tramos de la misma nos enfrentaremos a una pequeña subtrama de esta faceta que de hecho quedará muy bien desenvuelta.

A todo esto hay que sumar que, en medio de la reconstrucción de la ciudad y cuando todo parece que comienza a florecer, la aparición de una serie de asesinatos pondrá patas arriba a toda una ciudad, y sumará otro quebradero de cabeza a Gonzalo, que no parará hasta dar solución.

Y por último, no quiero cerrar la reseña sin hablar del tercer grupo de personajes importantes en este tipo de novelas: Los zombies. Porque aunque no son muy importantes en la misma, sí tienen su parte de relevancia durante varias fases de la historia. No son los verdaderos protagonistas, ya que están relegados a un segundo plano y realmente, y siendo justos con su estatus en la historia, son más parte de un atrezzo que otra cosa. Son los causantes de la destrucción del planeta, son culpables de la eliminación de más del noventa por ciento de la población humana, pero para resignación de los fans del género, no son los protagonistas principales. He de decir también que al igual que en The Walking Dead, cuando un humano muere, sea de la manera que sea, éste se levanta transformado en no-muerto, por lo que se convierte en una amenaza inmediata a la que hay que combatir de inmediato. Ni que decir tiene que todos los habitantes de este mundo han de vivir con la continua incertidumbre de la muerte de cualquier ser querido de manera natural o fortuita. Además, Carlos resuelve uno de los eternos debates que rodean a este tipo de novelas, el relacionado con la velocidad de los zombies. En este caso Carlos elige a los lentos como protagonistas de inicio de la novela, pero en un giro de argumento, éstos comenzarán a correr como verdaderos hijos de puta, con las consecuencias que esto acarreará. Para mí, uno de los golpes de efecto de mayor envergadura de la trama.


Pero no sólo de cosas positivas se nutren las reseñas, y menos los autores de las novelas reseñadas. Por tanto, es lo mínimo enumerarlas para que Carlos, si lo cree oportuno, pueda subsanarlos en sus siguientes entregas, ya que la historia acaba de comenzar y a partir de aquí le seguirán otras dos continuaciones para formar la trilogía. Uno de los mayores fallos que contiene es la caída de intensidad de algunos capítulos que se cierran entorno a las explicaciones de ciertos aspectos técnicos y explicativos que en algunas ocasiones al lector, le hará torcer la cara. Otro a destacar, y que es muy repetido en la autoedición, es la corrección. No es una novela cargada de errores ortotipográficos, pero sí es cierto que alguna errata se ha escapado. Aunque me consta que en las subsiguientes ediciones se han subsanado dichos fallos, ya que mi edición es de las primigenias y por tanto, no había pasado aún la criba de la crítica.  


Por tanto una novela llena de matices con personajes que gustarán mucho, otros a los que se les odiará por momentos, una trama muy bien hilada y un final apoteósico que te hará levantarte del sofá y aplaudir a su autor para agradecérselo. Como diría el propio Carlos: ¿Os gustó El cuarto Jinete? ¿Os gustó Los Caminates? ¿Os gustó De Madrid al Zielo? Pues en Ciudad Humana se cuenta lo que pasa cuando todos los personajes de estas historias ya han muerto…

sábado, 23 de noviembre de 2013

Body Shots. Daniel Expósito. 2.0


  

   Una nueva incursión por el mundo zombi aunque esta vez es algo diferente.
   De la mano de una colección de autores del género y basados cada uno de ellos  en una foto-ilustración creada por Daniel a partir de una foto a modelos reales, nos encontramos una antología de relatos totalmente gamberra.
   Empezando por un genial prólogo de  Carlos Sisi, en el que sitúa al  lector en la germinación de la idea primaria de esta obra, en la que Daniel da la vuelta  a crear una historia a partir de una ilustración y dejando que la imaginación de cada uno de los autores estuviese marcada por unas pautas diseñadas por él mismo, vemos que tenemos algo distinto entre manos. Lo que estamos a punto de leer es erotismo dentro de unas narraciones cargadas de crueldad, desarraigo y miseria, veremos que cada relato es más sorprendente que el anterior e incluso más salvaje.
   Abre el camino Juan de Dios Garduño, omnipresente en todo el volumen como veremos más adelante, con “Cuidad, chicas, allá voy”.   El oscuro pensamiento de un triste y abatido perdedor  dedicado en otro tiempo a la simple fotografía y que por morboso y cruel perversión se dedica a retratar a mujeres desnudas muertas antes del apocalipsis  y, una vez comenzado este, a  zombis.  Afligido, cansado y paranoico, estamos ante la confesión de un personaje confundido o simplemente pérfido.
   Con “Candy” de J.E.  Álamo comprobamos como se inicia la depravación de este individuo cuando, para fotografiar a una enfermera no-muerta utiliza cebo y, escondido en las sombras, captura la imagen que desea. Lenguaje soez e indiferencia ante lo que los demás piensan de él, son la carta de presentación de este personaje.
   “Angelina”,  de David  Mateo,  nos muestra a una vengativa heroína cubierta de odio e ira que se dedica a buscar, cazar y dar muerte a la escoria no infectada que deambula por el mundo a sus anchas y que es pillada en una de sus actuaciones por nuestro fotógrafo salido.  Oscuridad, odio, rencor y mención a anteriores superhéroes, marca este relato.
   En “Alba”  de Pepa Mayo nuestro “amigo” encuentra por casualidad una escena que, en otro tiempo, hubiese sido de lo más erótico y morboso. Un hombre atado a la cama desnudo y una mujer, también en cueros, que se contempla en un espejo con indecente sensualidad, con el hándicap de que ambos son zombis. Casual, doloroso y libidinosamente cruel.
   En “Peggy”,  de Athman  M. Charles,  somos testigos del desprecio del protagonista hacia una mujer que ansía por encima de todo ser la estrella y destacar. Con desdén, asco y vomitiva repugnancia nuestro “amigo” narra la vida pasada de esta chica y el camino obsceno que sigue hasta su agónico fin e, impasible, la inmortaliza en su enferma lujuria. Chulesco y miserable al más puro estilo matón de colegio.
   “Sarah”,  de Guillermo Tato,  nos presenta un desalmado encuentro con una chica que, de manera  milagrosa, le salva la vida y que, después de una tórrida relación espontánea, es entregada sin miramientos a las fauces de  los no-muertos ante la vidriosa mirada de su cámara. Dulcemente feroz y duro, este relato nos enseña la pasiva violencia de su protagonista.
   “Ada & Sofía”, de  Miguel Aguerralde , cuenta el curioso y enfermizo trabajo que realiza nuestro “amigo” en casa de Ada que, acompañada de Sofía, pretende realizar una sesión diferente, zafia y sangrienta en el que la crueldad de una depravada  mente crea una situación entre insana y desagradable. Brutal e impactante desde el principio.
   “Sol & Luna”,  de Alberto Morán Roa, narra una historia diferente, a pesar de su protagonista, que llena de dulce y ternura toda esta barbarie. En un encuentro casual, nuestro “amigo”, se topa en un callejón con dos enamoradas de las que una está infectada. Esto, en contra de lo que pudiera parecer, las ha unido más y, ante los ojos estupefactos del fotógrafo, terminan de forma increíble. Amarga y despiadada situación.
   Alfonso Zamora Llorente nos trae “Noah”,  un relato en el que volvemos a conocer la faceta más cruel de nuestro colega. Con premeditación y alevosía captura y encierra a una infectada y la somete a varios días de sesiones fotográficas hasta que, el hambre, multiplica la ira y la fuerza de la “chica” y escapa de su encierro, lo que provoca una huida y persecución mortal. Inhumano y atroz, te quedarás estupefacto.
   Encerrado en la sala de autopsias de un hospital, nuestro socio contempla el despertar zombi de una preciosa mujer que ha sido abierta en canal. Cautivado por esa modelo se deja atrapar en sentimientos que no son propios de él. “Liggeia”, de Iván Mourin , es otra pieza frágil dentro de este puzle cruel.
    Con “Zoe & Alexia”, de  Carolina Márquez Rojas,  volvemos a encontrarnos con otra relación  lésbica imposible. Caminando por las calles se topa con dos chicas entregándose al amor, aunque una de ellas está infectada y la otra, en un principio, no lo sabe. Esto crea una ola de venganza que las lleva a las dos a un final previsible. Tierno, implacable y crudo no quedarás indiferente.
   En “Libertad”,  de Víctor Mateo,  comprobamos la faceta más voyeur de nuestro “amigo” pues, con la excusa de comprobar el comportamiento zombi en la oscuridad, encierra a un grupo de ellos en una cerca y los observa hasta que, atraída por su olor, una espectacular “chica” se acerca al lugar donde él se encuentra y, después de unos pensamientos eróticos y lascivos, ha de salir corriendo ante la avalancha de zombis. Macabra y espeluznante situación.
   “Mitsuko”, de Macu Marrero,  es otra muestra de la enfermiza sociedad apocalíptica en la que se desarrolla este libro. Acudiendo al encuentro de una diosa de lo morboso, a la que debe una enferma devoción, nuestro socio sufrirá el dolor de contemplar una última orgía sin poder participar más que de lejos y tras el objetivo de su  cámara. Perfecta sintonía entre el quiero y no puedo.
   En  “Sarah II “, de Fernando Polanco,  volvemos a encontrarnos  con una chica zombi a la que nuestro amigo había dejado morir ante su cámara. Ahora, y de manera fortuita, ambos se encuentran y por un momento  los sentimientos hacen dudar a nuestro protagonista y creando una situación que a punto está de acabar con él. Una vez más gana la cobardía.
   Y volvemos con  Juan de Dios Garduño que con “Sandy, Mindy, Carla & las gemelas”,  da una vuelta de tuerca en la morbosa sociedad post-infección que nos ocupa. Usando los más oscuros métodos nuestro amigo se entera de donde graban porno con mujeres zombis y acude al lugar para comprobar con sus propios ojos e inmortalizar con su cámara a cinco de las más famosas y “bellas” chicas del enfermo género que excita a la humanidad del momento. Pérfido y ruin desde el principio hasta el final.
   Es en “Nancy”, de  El Torres,  donde nuestro “amigo” está a punto de morir bajo el ataque de un grupo de “lentos” que han  conseguido, después de que cayera al suelo, rodearlo y, cuando ya daba por terminados sus días, una espectacular amazona rubia con un mechón rebelde, unos shorts raídos y armada con una motosierra, consigue salvarle la vida, lo que provoca en él una reacción entre la sorpresa y la admiración. Se hace notar lo pusilánime, huidizo y cobarde del protagonista.
   En “Debbie, Patti & Wendy”,  de Marc Gras,  somos testigos de cómo la locura se abre paso en la cabeza de nuestro chico. Llevado por su enajenación  se encierra en un cuarto dentro de un desagüe donde hay tres chicas Z  y se realiza un corte para atraerlas y poder sacar una buena foto. Desquiciado y paranoico la situación  se le descontrola y el humor negro aflora sobre un montón de escoria.
   Leyendo “Araceli”, de Vicente García,  nos damos cuenta de que en un mundo apocalíptico hay gente aún peor que nuestro sádico fotógrafo y que este posee algo de bueno en su corazón  pues, movido por el rencor que le causa que la chusma superviviente y millonaria se valga del tráfico de zombis para satisfacer sus deseos más perversos y, si a ello le añadimos que una vez le gustó la chica y  su perfecto cuerpo, se enfrenta a tres matones jugándose la vida para dejar en libertad a la que una vez había enamorado tantos corazones. Un poco de cordura en  esta irracionalidad.
   Nos volvemos a encontrar con la vengativa y llena de ira y rencor asesina de la que nuestro chico está prendado. “Angelina II”,  de Voro Luzzy,  nos presenta una danza erótica de esta homicida sin escrúpulos que ha capturado a una zombi y con la que interactúa de manera macabra ante los ojos embobados y extasiados del fotógrafo que nos acompaña en esta historia. Zafio, sucio y obsceno este encuentro no te será indiferente.
   Ahora en “Karma”, de Tony Jiménez,  regresamos al odio y la venganza que residen dentro de nuestro “amigo”. Esta vez la víctima es una chica que le ha rechazado una y otra vez y que, comida por la curiosidad, descubre el oscuro secreto de este que, llevado por la ira y el desprecio, la lleva a un lugar donde la inmortaliza siendo “poseída” por los muertos que se levantan. Barriobajero, chabacano y algo despiadado, observamos su naturaleza  real.
   Y seguimos con venganza pues en “Maya”, de Víctor Blázquez,  encontramos más dosis de ella. En esta ocasión es otra chica que en el pasado no infectado ignoraba  a nuestro “amigo” si o si y que viéndose ninguneada por los supervivientes de su alrededor decide unirse al fotógrafo de muertas para hacerse ver, pero el mal vive en el interior del chico que la procura un final de lo más agónico. Suave, lento y dulce, el peor de los odios.
   Caótica situación en “Lucile”, de  Marc Pastor, pues movido por la curiosidad, y gracias a los datos aportados por un mensajero, nuestro colega acude a una productora porno para la web que aún sigue grabando videos. La presencia de nuestro “amigo”  provoca el caos y el infierno en cuestión de segundos, aunque para él solo importa la actriz pelirroja. Anárquico, desorganizado y bizantino es este intento de entrar en este mundo del porno web.
   Es en “Frida”, de Darío Vilas, donde encontramos el lado más sórdido, oscuro y sadomaso del protagonista de toda esta erótica oscuridad. Envuelto en una sombría relación con una chica misteriosa que le lleva a sacar lo más negro de su ser, observamos como la dejadez y la implacable miseria humana abraza lo más siniestro, macabro y lúgubre de cada uno para llevarlo a realizar lo más prohibido del sexo.
   “Arácnida & Irina”, de Cristina González Béjar, nos trae la petición de una de las chicas al fotógrafo de buscar nuevas experiencias pues Irina la ha vuelto a rechazar. Llevado por el morbo y la curiosidad, nuestro chico, accede y entre la premeditación y la casualidad, nos vemos inmersos en otro encuentro lésbico donde una de ellas está infectada. Cruel casi sin quererlo y maligno en su desenlace es otra muestra de maldad apocalíptica.
   “Shiva”, de Sergi Llauguer, es un ejercicio de crueldad elevada a su máxima potencia entre seres humanos. Desgarrador relato al más puro estilo “Black  mirror”, serie de televisión despiadada y atroz, que nos muestra hasta donde estaríamos dispuestos a llegar, o  hacer , por comida y  techo, y  lo que seríamos capaces de pedir y obligar a hacer para entregarlo. Salvaje, crudo e inhumano es lo que contemplaremos en este relato.
   De “Amanecer”, de J.J. Castillo, rescatamos la faceta  menos agria de nuestro socio aunque no dejamos de lado su afán voyeur. Persiguiendo a un perro infectado hasta una casa, descubre en ella a una diosa tatuada de mirada  vacía y salvajemente mutilada de cintura para abajo. Ensimismado y atraído por esos ojos perdidos, nuestro fotógrafo la inmortaliza con dolor. Cansado, aislado y malogrado empieza a pensar que todo  tiene un final.
   “Juana & Loli”, de Ángel L. Sucasas, es un ejercicio de resignación. Un ejemplo de traer al presente acciones pasadas para espantar ciertos fantasmas. Dentro de la grotesca situación que es tener a una chica infectada atada desnuda a una silla  para fotografiarla, se le une el recuerdo pasado de una novia y una amante que también se “entendían” entre ellas y que provocaron en él cierta indignación. Y ahora, en este momento, la resignación se vuelve ironía con un retrato de las tres. Palabras cargadas de sátira y socarrona impasibilidad.
   Y llegamos al final de la mano de Juan de Dios Garduño, pues el inició el camino, lo continuó y ahora lo termina con “Mi última página”. Una despedida en toda regla cargada de una emoción que viaja entre dos aguas. La comprensión hacia alguien que convivió, a su manera, con el horror, o la de los que han visto en él  a uno más de los creadores y percusores de ese terrorífico mundo infectado. Dulcemente acabado, nuestro “amigo”, afronta su final como vivió, cámara en mano y en busca de una nueva musa.

   Y cerrando el volúmen un making-of del autor contando los pormenores de la elección de las chicas para las fotografías, bocetos y algun borrador de las ilustraciones y las impresiones del propio autor.
   Absolutamente distinto a lo que he leido, gamberro, canalla, brutal....podríamos estar horas diciendo cosas de esta obra y no nos quedaríamos cortos.



  

  

  
 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Érase una veZ. Varios autores




Desde que soy un niño he sido lector. Mi familia siempre me regaló libros cuando descubrieron mi afición a la lectura, y reconozco que es algo que agradecí. Yo no puedo presumir, como hacen otros, de haber leído a Julio Verne o a Robert L. Stevenson a una edad temprana. No, yo de pequeño leía lo que estaba hecho para mí, para los años que contaba. Leía comics de Disney, cuadernillos de fábulas con imágenes y dibujos, cuentos… Cuentos. Todos hemos leído a la Bella y su Bestia, a Juan y sus habichuelas mágicas o a los tres cerditos y su lobo. Otra cosa es si hemos conocido las historias reales, las que se contaban en las épocas en las que se crearon dichos cuentos. No eran tan bonitas, ni tan dulces. Más bien al contrario, eran crueles, duras, sangrientas y sobre to
do, no aptas para todos los públicos. Estaban orientadas para asustar a los niños, hacerles ver lo peligroso de alejarse de los núcleos urbanos, de hablar con los desconocidos, de desobedecer a sus padres… Implantar el miedo en el imaginario popular era cosa de nuestros ancestros, algo que El bosque de M. Night Shyamalan supo tratar de manera perfecta en su trabajo cinematográfico.


Érase una veZ es una compilación de esos cuentos tan conocidos por todos nosotros,  pero visto desde un enfoque algo más siniestro. ¿Os imagináis que el príncipe se acerca a la urna de cristal en la que se encuentra dormida Blancanieves, inclina su cuerpo, besa su boca y ésta le responde con un mordisco salvaje en sus principescos labios, arrancándoselos de cuajo junto a su lengua y un trozo de carrillo? Eso es lo que nos ofrece la obra que hoy tenemos aquí. De la mano de Kelonia Editorial, doce autores nos dan su propia visión de los cuentos, pero añadiendo ese toque sugerente en forma de zombie, ese monstruo tan actual que, desgraciadamente, está comenzando a saturar el mercado.


“Grandes autores españoles han querido recuperar esos gérmenes originales de las mesillas de noche de los más pequeños y devolverle aquel sabor morboso, sádico en ocasiones, visceral siempre, y transformarlo en historias con un común denominador: El zombi. 
Y qué fascinante y acertada elección, ese monstruo que no tiene un padre legítimo, que es la clase obrera de los monstruos legendarios, la denuncia más contundente de la falta de espiritualidad que asola el mundo moderno, nacido de una lenta evolución que entremezcla los vampiros con la enfermedad y la decadencia humana, que añade elementos de la mitología de los espectros sobrenaturales que regresan del más allá para atormentarnos. 
Si hay un monstruo apropiado para infectar los cuentos populares, es sin duda el zombi".
Carlos Sisí


Con esta pequeña sinopsis en forma de prólogo del creador de Los Caminantes, Kelonia nos muestra desde la página oficial de la antología toda una declaración de intenciones al respecto de dicho lanzamiento. El texto atesorado por Carlos es una perfecta presentación de lo que nos vamos a
encontrar entre las páginas de la antología, advirtiéndonos que la sangre, las vísceras y el horror primigenio seguirá tatuado en el espíritu de lo que los autores originales nos quisieron mostrar.


La obra en general, no vamos a engañarnos, es bastante desigual. Hay historias de lo más interesantes y visuales, pero por el contrario, otras son planas y simples, llegando a ser una copia exacta del cuento conocido solo que variando un pequeño detalle del mismo. ¿Son argumentos suficientes para hacerse con el libro? En mi caso la respuesta es sí. La razón es su precio y lo que nos ofrece por tan bajo desembolso.


Como he hecho en otras ocasiones, no voy a pararme a reseñar cada uno de los cuentos porque, si me conocéis, soy muy dado a enrollarme en demasía, por lo que simplemente voy a comentaros los tres relatos que más me gustaron.


Sin ningún tipo de dudas el relato que más me gustó es el de Zerilla, de Joe Álamo. No me extraña que sea el primero, ya que esa ubicación ha de ser reservada para aquella historia que tenga una calidad lo suficientemente alta que haga que te quedes pegado a sus páginas. Y éste lo consigue con creces. Hansel y Gretelz de Marta Junquera, y El sastrezillo valiente de Daniel Gutiérrez me cautivaron respectivamente por su crudeza y su sentido del humor.


Si tengo que decir cuáles son los que menos me gustaron, serían Los tres Zerditos de Tony Jiménez por su pobre originalidad ya que, desde mi punto de vista, solo añade a la historia original un pequeño detalle, mientras que calca por completo todo lo demás. Y el segundo debería ser Juan y las habichuelas mágicas de Juan de Dios Garduño. He de reconocer que me sorprendió este relato, en lo negativo, ya que conociendo al autor y la excelsa calidad con la que suele coronar sus escritos, este ni siquiera llega a las cotas mínimas que mi gusto le exige. He leído verdaderas maravillas de este relato, y absolutas barbaridades también. Yo sin ponerme en ninguno de los dos bandos, he de decir que simplemente no me agradó.


La calidad del acabado de los cuentos es impecable, con una corrección que roza la perfección. Más de la mitad de los relatos, una tercera parte si se me piden cifras, es sencillamente arrebatador y original, y la presentación interior y su acabado, con las ilustraciones de Barb Hernández al comienzo de cada capítulo son sencillamente perfectas para este tipo de libro.Y no quiero olvidarme
de lo curioso del diseño de las tapas, obra de Daniel Expósito en colaboración de la anteriormente mencionada Barb, intentando emular el ajado acabado de los antiguos compendios de historias.


Otro de los problemas que le veo (esto ya es simplemente una apreciación personal y muy  alejada de lo meramente literario) es el formato físico. Si eres de los que lees en casa, al abrigo de una manta y tumbado en tu cama o sofá, se convierte en un idóneo acompañante en tu viaje entre sus letras. Sin embargo si, como yo, lees en el trasiego de tu jornada diaria, mientras trabajas, subes y bajas del transporte público o durante tus caminatas hacia tu casa, sus tapas y páginas acaban rozadas y golpeadas, algo que a mí me pone de un mal humor muy poco asumible. Pero como digo, es algo inherente a mi persona, y que comprendo, es necesario en la edición si queremos que mantenga ese precio.


En definitiva una antología recomendable, que no perfecta, que adolece de lo mismo que casi todas las de su especie, esa superioridad de unos relatos sobre otros, pero que cuenta con la ventaja de su bajo precio y la alta calidad de la mayor parte de sus cuentos. A continuación, los relatos y sus autores para que podáis tenerlos localizados:

 

EL LOBITO INFECTADO. Voro Luzzy
ZERILLA. Joe Álamo
RIZITOS DE ORO. Athman M. Charles
CAPERUZITA ROJA. A.M. Caliani
JUAN Y LAS HABICHUELAS MÁGICAS. Juan de Dios Garduño
EL SASTREZILLO VALIENTE. Daniel Gutiérrez
LOS TRES ZERDITOS. Tony Jiménez
HANZEL Y GRETELZ. Marta Junquera
LA BELLA Y LA BEZTIA. Carolina Márquez Rojas
LA MANZANA. Ana Martínez Castillo
ARIADNE Y BARBA AZUL. Miguel Angel Naharro
ZETANOCHO. Julián Sáchez Caramazana
LA SIRENITA. Victoria Vílchez

Prólogo de Carlos Sisí.
Portada: Daniel Expósito y Barb Hernández.
Tintas de interior: Barb Hernández.