lunes, 18 de agosto de 2014

No existen los monstruos. Víctor Blázquez



Hoy afrontamos una reseña que, sinceramente, pensaba había realizado hace meses y que hoy al ponerme a hacer inventario, he descubierto que muy a mi pesar, no la había hecho. Es más, no la había ni empezado. Por tanto voy a desquitarme en un momento.

Lo que os traigo es la obra de un viejo conocido por estos lares, Víctor Blázquez, autor de El cuarto Jinete y sus dos continuaciones (que aún no he leído) y Orilla intranquila (que en breve tendremos comentada por este mismo espacio). Este autor lo llevo siguiendo de cerca desde hace tiempo ya que siempre que leo alguno de sus libros o relatos, acabo con un regusto placentero en mi paladar lector.

En esta ocasión Víctor se atreve con una novela histórica de las que a mí me gustan. Los horrores nazis causaron estragos en países como Polonia, Rusia, Italia o la propia Alemania. Auschwitz hizo mucho por dar a conocer las barbaries perpetradas en su territorio (Polonia), pero la sociedad en general desconoce las maldades acaecidas en otros lugares. Es por eso que se apunta un tanto
excepcional al utilizar Checoslovaquia como lugar de ensayo para sus ya conocidos métodos de escritura. Os pongo en antecedentes con la sinopsis y comenzamos:

Checoslovaquia, 1942.
Los aliados mueven sus fichas hasta Praga con la intención de planificar y ejecutar el mayor atentado jamás concebido contra los nazis. El destino de Europa, y seguramente el de todo el mundo, recae sobre las espaldas de los siete hombres enviados a cumplir esa misión. Con ellos viaja un octavo hombre: un americano misterioso del que ninguno de ellos sabe nada; ni quién es, ni la razón por la que está allí.
Mientras tanto, una serie de crímenes horribles se extienden por Praga, poniendo en jaque a toda la población.

Lo primero que pensé al leer esta sinopsis, a pesar de que su argumento ya me lo conocía de sobra, fue “Coño, un pasajero desconocido, que va en un vehículo volador y del que ninguno de sus tripulantes sabe nada. ¡Es el puto Alien: El octavo pasajero!” Después de reírme yo solo con mi propia broma, seguí adelante con la lectura y en verdad que me quedé muy sorprendido. Aunque sé que Víctor es un apasionado del terror, conozco la faceta friki que le hace decantarse en ciertas ocasiones por su vena más Sci-Fi y Fantasía y en esta ocasión, aunque la trama histórica es lo que más peso conlleva, cierto factor muy importante de la historia se va a llevar la palma en cuanto a argumento se refiere. 

Sí amigos, porque nuestro autor no es solo un experto en sacar lo peor de cada uno de sus personajes (Saga El cuarto Jinete), o de describir la escena más truculenta que se le puede pasar por la cabeza (Relato Hazle siempre caso a tu madre. Leyendas Urbanas de Editorial Universo), sino también utilizar unos recursos narrativos que muy pocos autores que conozco son capaces de hacer con la facilidad que le caracteriza. El uso de los tiempos, la narración a velocidad del rayo o los giros de guión son marcas de la casa, quizá auspiciadas por su antiguo trabajo relacionado con la televisión y las series.

Aquí Blázquez nos da una lección de cómo un personaje que comienza siendo bastante blanco, va perfilándose de manera lenta pero creciente en otro más oscuro que, sin llegar al negro se convierte en una persona con diversas sombras que te hacen pensar en que todo el mundo esconde buena parte de sus intenciones. Hablando de los secretos que esconde nuestro protagonista principal, Sean Cassidy, debo decir que la idea de no aclarar hasta bien entrada la novela cuales son los factores que mueven a un americano en el año 1942 fuera de las fronteras de los aliados y encima en plena guerra contra los alemanes, es un acierto pleno. Porque todo gira alrededor del asesinato de un alto mando de la Gestapo afincado en Praga, Reinhard Heydrich, y que es enviado allí por el mismísimo Hítler para “germanizar” a la población checa. Víctor cuenta este pasaje olvidado de la historia con pelos y señales, pero tiene la osadía de, entre medias, narrar su propia historia y darle a toda la trama un aire de realidad y cercanía que hacen que te atrape y llegues a dudar de si lo que lees es la realidad de aquellos tiempos. Y en cierto modo la respuesta es sí. Porque todo lo que se narra es algo que sí sucedió y que el autor sólo usa como referente histórico y para contar su historia. 

He de destacar el cómo un personaje que, a ojos de todos nosotros podríamos calificar de verdadero
"son of the bitch" (vamos, un hijo de pta de tomo y lomo) el autor es capaz de dedicarle un capítulo entero a su persona, detallar su relación con su esposa Lina y retratarle como un padre de familia bueno y abnegado y al que su mujer, testigo ocular de todas sus fechorías, ama e idolatra con todo el amor que su corazón le permite. Pero no solo eso, es que al lector logra convencerle y ponerle en la tesitura de preguntarse por qué un esposo tan (en apariencia) abnegado, puede llegar a guardar en su interior un ser tan despreciable y oscuro como una noche sin luna en Praga.

Claro, que para hacer todo eso es necesario hacer uso de una base histórica real y una documentación extensa que, a ojos expertos, Víctor no ha dudado en utilizar. Toda la “Operación antropoide” (nombre en clave con el que fue denominado el intento de asesinato del mandamás nazi) aquí descrita, es fiel a la realidad en un noventa por ciento, y solo los detalles ajenos a ella y que suceden en el mismo momento en esa franja temporal son aquellos que se han utilizado para ensalzar la trama.

Por tanto, a una buena base histórica se le suman unos personajes que existían pero a los que el autor ha dotado de una personalidad concreta para poder engalanar su propia narración, una narrativa fluida, veloz, repleta de veracidad y giros de argumento y un final de esos que te hacen cagarte en las muelas de aquel que ha ideado todo ello

Si he de destacar algo negativo, es sin duda lo gratuito de ciertas escenas de sexo que aparecen en el argumento. Y digo gratuitas porque las dos o tres que se narran son tan similares entre sí que parecen las mismas y cortan la trama de una manera algo incómoda. La historia de amor entre los dos protagonistas no me ha resultado creíble, y toda ella me parece demasiado rápida y edulcorada para el entorno histórico en el que se desarrolla todo. No es algo que reste puntos a lo que he leído, pero es verdad que cuando ocurría, estaba deseoso de que acabase para poder seguir leyendo lo importante de verdad. Por tanto yo habría prescindido de ellas sin dudarlo además de la propia relación sentimental que se cuenta dentro del libro.

Sin entrar en Spoilers y si el que va a leer la novela es un poco inteligente, dicho título está englobado en la Colección Stoker de Dolmen, que reúne novelas de corte de terror alejadas de la Línea Z que tanto éxito tiene dentro de nuestras fronteras y con la que se hizo un nombre el propio autor. Y digo esto porque aunque pueda parecer que todo gira alrededor del intento de asesinato del segundo en el poder de la Gestapo, nada más lejos de la realidad. Hay una trama oscura y fantasiosa que a mí me ha permitido disfrutar sobremanera, hasta el punto de cabrearme mucho al cerrar la última página del libro por la impotencia de su final.

En definitiva y sin pecar de sensacionalista, una de las mejores novelas leídas en estos últimos dos años, de manos de uno de los mejores autores que se esconde entre nuestras fronteras y que estoy seguro dará que hablar dentro de muy poco gracias a su perfecta escritura y su buen hacer en la caracterización de personajes, amén de su capacidad de sorprendernos en todas y cada una de las historias que crea para nosotros.

1 comentario:

  1. Muy buena reseña. Coincido bastante contigo. Un saludo.

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